Los Celos

Los celos son un sentimiento intenso que todos podemos tener en diferentes formas y grados. Todos hemos escuchado de ellos,o quizá los hemos vivido y algunos hemos sido los acosadores que persiguen a sus parejas llamándolas constantemente, revisando sus cosas personales como teléfonos, correos, redes sociales, mensajes, etc; algunas veces espiando, averiguando las cosas de las que habla, con quien lo hace, etc.

Es muy popular el pensamiento de que los celos moderados son algo natural y que todos podemos tenerlos, el problema es: ¿Quién define hasta dónde son naturales? Normalmente el celoso no piensa que está exagerando, a pesar de que su pareja se lo diga, y le pida que cambie su conducta. Por otro lado la persona celada se considera prácticamente una víctima de las circunstancias, y no puede darse cuenta del círculo vicioso que está favoreciendo con ciertas conductas. No se puede dar cuenta de que al dar explicaciones y demostrar que lo que su pareja sospecha es mentira, solo consigue reforzar las conductas de el o la celosa.

Pero, ¿De dónde viene este sentimiento? La mayoría de las personas lo asocia con inseguridad, o con falta de confianza en la pareja, pero el celoso lo relaciona con el amor, osea, con el impedir que ese amor que ahora tiene se pueda perder, o pueda irse con otra persona.

El amor es una actividad, no un afecto pasivo; es un “estar continuado”, no un “súbito arranque”, lo cual significa que el amor es un sentimiento que podemos dominar y sobre el que tenemos control, ya que, si es un arranque sobre el cual no podemos influir, entonces lo que sentimos no es amor sino una pasión. Por lo tanto, si la persona que cela, no puede controlar sus sentimientos y por lo tanto sus actos, lo que está sintiendo no es amor, y debería principalmente preocuparse por aprender a amar para posteriormente ser capaz de tener una relación de confianza y armonía en la que en lugar de perseguir y acorralar, haya libertad y puedan fluir sentimientos como la confianza, la seguridad, y sobre todo el amor.

Toda clase de amor se mueve en LIBERTAD; donde no hay libertad existe el deseo y el instinto natural de ESCAPAR. Cuando queremos poseer a alguien, debemos estar dispuestos a pasar por un período de prueba en el que los límites que se establezcan en la relación sean lo suficientemente amplios y cómodos como para que ambos miembros de la pareja estén conformes y los puedan llevar a cabo con gusto.

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